martes, 19 de mayo de 2020

CONFINARIO 67

Hace ya días que dejé de ver a la niñita de la ventana de enfrente, que agitaba su manita saludándome a las 20h. No porque ya no salga, que también, si no porque los árboles están tan frondosos que tapan el agujero que nos comunicaba visualmente.
Hablando de árboles, me he dado cuenta que entre los 4/5 que hay en mi calle, hay uno distinto a los demás. No tiene hojas y no sé si volverá a tener...se quemó el día que incendiaron los contenedores de basura. Pero hay todavía quien lo aprecia y le da un poco de cariño para sentirse útil en esta vida que le ha tocado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario