Cuando era pequeña, solía salir al balcón a despedir a mi paRde cuando se iba a trabajar.
Eran quizás 15 segundos en los que se giraba 2 veces para mirar hacia arriba y dedicarnos un brazo ondulante hasta que desaparecía entre el parque y el bloque de enfrente. Yo no dejaba de mover la mano aunque no me viese, con mi cara pegada entre las barras de la barandilla.
Hoy, he ido a la farmacia a recogerle medicamentos y cuando me iba de su casa, cargada con bolsas de basura, me he girado...y lo he visto en el balcón diciéndome adiós. Dificultosamente he levantado mis brazos zarandeando las bolsas para devolverle el saludo, con las gafas empañadas por culpa de la mascarilla y con lágrimas en los ojos recordando aquellos tiempos y los de ahora.
200409
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